Esto empezó como el viaje de una chica de unos veintitantos intentando dejar de fumar. Ahora es como un diario íntimo. Esperen incoherencia, ira, frustración, cosas lindas y capaz que un par de cosas sexuales. Lean a su riesgo.
martes, 4 de septiembre de 2012
Sinsentido.
Ajjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjj
Querido blog (en vez de querido diario):
Se inclinó la balanza y definitivamente no para bien.
En el peor momento, por encima.
Nada como ponerte a llorar mientras te delineas el ojo y pincharte con el pincel.
Oh, la vida.
En el peor momento, por encima.
Nada como ponerte a llorar mientras te delineas el ojo y pincharte con el pincel.
Oh, la vida.
Hoy.
No sé dónde estoy, sólo sé que no es allá, donde están ustedes.
Me miro y siento que soy un accidente a punto de pasar por no mirar por dónde estoy a punto de caminar.
Es uno de esos días en los que la vida te puede sorprender, para bien o para mal.
Cierro los ojos y espero que sea para lo primero.
Por ahora, la balanza está en equilibrio.
Todo me da lo mismo. Es igual.
En fin.
Me miro y siento que soy un accidente a punto de pasar por no mirar por dónde estoy a punto de caminar.
Es uno de esos días en los que la vida te puede sorprender, para bien o para mal.
Cierro los ojos y espero que sea para lo primero.
Por ahora, la balanza está en equilibrio.
Todo me da lo mismo. Es igual.
En fin.
Si me conoces.
Esto aplica para vos, seas quién seas. Si hablamos una vez en el chat, si te conozco desde que tengo tres, si somos nuevos amigos, si somos relativamente viejos amigos. Aplica si ya no nos hablamos, si sufrimos juntos, si reímos juntos, si compartimos una mirada cómplice hace diez años o hace dos días. Esto aplica a vos, seas quién seas, si estás o querés estar en mi vida. Esto es un contrato.
De mi parte, te doy lo que necesites. Si son las seis de la mañana, estás a kilómetros de distancia y necesitás a alguien, estoy. Siempre estoy, porque si estás y querés estar en mi vida, no hay límites. Si necesitás con quién llorar, si necesitas un hombro sobre el cual tirarte a dormir, si necesitás compañía en silencio, estoy.
Si estás y estoy, aplica decirte una cosa que capaz no te digo seguido: te quiero.
Igual, el "te quiero" no es ni suficiente ni lo único. Te quiero y te quiero bien. Te quiero bien física y emocionalmente. Yo no puedo pelear tus peleas, pero puedo estar al lado tuyo, alentándote cuando las peleés para que estés bien. ¿Por qué lo hago? Porque te quiero y tu felicidad (tan compleja como sea) es algo que aporta a mi felicidad.
Yo no te pido a cambio que estés. Entiendo que todos somos diferentes. Tus prioridades no son las mismas que las mías. No te pido que si intercambiamos una oración hace meses estés conmigo cuando sufra. No te pido que si te lastimé, estés dispuesto a dejarlo a un lado si te necesito. Es algo que me encantaría, pero no es lo que te pido.
Tu parte del contrato es aún más simple, pero a la vez mucho más complejo. Lo único que te pido es que nunca lo olvides. Nunca olvides que no te dejo solo.
La próxima que estés mal, encerrado en el baño rogando poder gritar, o llorando, o ahogando tus penas en un bar, recordá que estoy, aunque no esté.
Estoy con vos si ya no somos amigos. Estoy con vos si me rompiste el corazón. Estoy con vos si rompí el tuyo. Estoy con vos si te conocí a las seis de la mañana fuera de un boliche. Estoy con vos si te conocí hace poco más de un mes. Estoy con vos siempre, sin importar cuándo, cómo o por qué nos conocimos.
¿Por qué?
Porque vos siempre estás en mí.
Cuando era chica a mí me acomplejaba mucho el tema de sobrevivir a mi muerte (filosóficamente hablando). Lo único que quería de mi vida era hacer un impacto en alguien más. Hoy en día, sé que lo hice. Si sos como yo, sabé lo siguiente: si te conocí, vas a estar en mí para siempre.
Capaz con el pasar del tiempo no recuerde tu voz o no pueda dibujar tu rostro con los ojos cerrados, pero nunca te voy a olvidar. Sos parte de mí. Hiciste un impacto. Te hiciste parte de otra persona. Te hiciste parte de esta persona.
Te quise, o te amé o te amo o te quiero.
Por eso, por ese sentimiento que sentimos o siento, siempre voy a estar.
Cuando yo tenia dieciséis años le pregunté a mi clase cómo se describirían en pocas palabras. Vengo describiéndome de la misma manera desde que tengo consciencia.
Soy preocupación incondicional.
Jamás me pidas que no me preocupe por vos. Jamás me pidas que te olvide. Jamás. Por más que haya una pelea, nunca te voy a cerrar la puerta.
Si estás acá, leyendo esto, estate seguro de que te abrí esa puerta.
Me preocupo por vos, seas quién seas.
Es verdad, a veces me preocupo más por vos de lo que me preocupo por mí misma, pero si no lo hiciera, me perdería. Perdería esa parte de mí que amo por sobre todas mis cosas.
Nunca te preocupes por cansarme, por molestarme. No me molestas, jamás. Despertame, llamame, interrumpime. Nunca sos una molestia. Nunca te confundas con eso. Nunca te pierdas lo suficiente como para pensar que sos una molestia.
Sos fantástico. Sos genial. Sos una hermosa persona. Sos amable, con tus cualidades buenas y tus fallas. Y para siempre vas a ser parte de otra persona. No estás solo. No estás sola.
El contrato es ese. Yo te doy todo lo que pueda, quieras y necesites. Vos sólo prometeme que aunque dudes de vos mismo, nunca jamás dudes que sos importante para alguien, porque sos más que importante para alguien. Lo más probable es que seas igual de importante para alguien más, pero no puedo hablar por los demás. Yo hablo por mí y te digo esto. Te lo firmo con lágrimas compartidas, con risas, con mi puerta siempre abierta. Te lo firmo acá.
Vos firmá también y no te olvides de que te quiero.
De mi parte, te doy lo que necesites. Si son las seis de la mañana, estás a kilómetros de distancia y necesitás a alguien, estoy. Siempre estoy, porque si estás y querés estar en mi vida, no hay límites. Si necesitás con quién llorar, si necesitas un hombro sobre el cual tirarte a dormir, si necesitás compañía en silencio, estoy.
Si estás y estoy, aplica decirte una cosa que capaz no te digo seguido: te quiero.
Igual, el "te quiero" no es ni suficiente ni lo único. Te quiero y te quiero bien. Te quiero bien física y emocionalmente. Yo no puedo pelear tus peleas, pero puedo estar al lado tuyo, alentándote cuando las peleés para que estés bien. ¿Por qué lo hago? Porque te quiero y tu felicidad (tan compleja como sea) es algo que aporta a mi felicidad.
Yo no te pido a cambio que estés. Entiendo que todos somos diferentes. Tus prioridades no son las mismas que las mías. No te pido que si intercambiamos una oración hace meses estés conmigo cuando sufra. No te pido que si te lastimé, estés dispuesto a dejarlo a un lado si te necesito. Es algo que me encantaría, pero no es lo que te pido.
Tu parte del contrato es aún más simple, pero a la vez mucho más complejo. Lo único que te pido es que nunca lo olvides. Nunca olvides que no te dejo solo.
La próxima que estés mal, encerrado en el baño rogando poder gritar, o llorando, o ahogando tus penas en un bar, recordá que estoy, aunque no esté.
Estoy con vos si ya no somos amigos. Estoy con vos si me rompiste el corazón. Estoy con vos si rompí el tuyo. Estoy con vos si te conocí a las seis de la mañana fuera de un boliche. Estoy con vos si te conocí hace poco más de un mes. Estoy con vos siempre, sin importar cuándo, cómo o por qué nos conocimos.
¿Por qué?
Porque vos siempre estás en mí.
Cuando era chica a mí me acomplejaba mucho el tema de sobrevivir a mi muerte (filosóficamente hablando). Lo único que quería de mi vida era hacer un impacto en alguien más. Hoy en día, sé que lo hice. Si sos como yo, sabé lo siguiente: si te conocí, vas a estar en mí para siempre.
Capaz con el pasar del tiempo no recuerde tu voz o no pueda dibujar tu rostro con los ojos cerrados, pero nunca te voy a olvidar. Sos parte de mí. Hiciste un impacto. Te hiciste parte de otra persona. Te hiciste parte de esta persona.
Te quise, o te amé o te amo o te quiero.
Por eso, por ese sentimiento que sentimos o siento, siempre voy a estar.
Cuando yo tenia dieciséis años le pregunté a mi clase cómo se describirían en pocas palabras. Vengo describiéndome de la misma manera desde que tengo consciencia.
Soy preocupación incondicional.
Jamás me pidas que no me preocupe por vos. Jamás me pidas que te olvide. Jamás. Por más que haya una pelea, nunca te voy a cerrar la puerta.
Si estás acá, leyendo esto, estate seguro de que te abrí esa puerta.
Me preocupo por vos, seas quién seas.
Es verdad, a veces me preocupo más por vos de lo que me preocupo por mí misma, pero si no lo hiciera, me perdería. Perdería esa parte de mí que amo por sobre todas mis cosas.
Nunca te preocupes por cansarme, por molestarme. No me molestas, jamás. Despertame, llamame, interrumpime. Nunca sos una molestia. Nunca te confundas con eso. Nunca te pierdas lo suficiente como para pensar que sos una molestia.
Sos fantástico. Sos genial. Sos una hermosa persona. Sos amable, con tus cualidades buenas y tus fallas. Y para siempre vas a ser parte de otra persona. No estás solo. No estás sola.
El contrato es ese. Yo te doy todo lo que pueda, quieras y necesites. Vos sólo prometeme que aunque dudes de vos mismo, nunca jamás dudes que sos importante para alguien, porque sos más que importante para alguien. Lo más probable es que seas igual de importante para alguien más, pero no puedo hablar por los demás. Yo hablo por mí y te digo esto. Te lo firmo con lágrimas compartidas, con risas, con mi puerta siempre abierta. Te lo firmo acá.
Vos firmá también y no te olvides de que te quiero.
domingo, 2 de septiembre de 2012
No me acuerdo la fecha de este, pero es viejo.
Este va para vos,
mi constante sueño del cual no he despertado,
mi pesadilla despierta que aparentemente no he olvidado.
Este es para vos,
porque todo realmente lo es.
Te cuento en las arrugas de mi ceño fruncido,
te cuento en las lineas de mis manos.
Te cuento en las cuentas de las compras en el chino,
te cuento a la hora de la cena en un asiento vacío.
Y vos... vos te despertaste ya hace tiempo,
con algo más fuerte que un chasquido.
Vos me restaste de tu ecuación y me mandaste al olvido.
Pero está bien.
El tiempo se sufre y se ama como fluye,
y si hay algo que puedo decirte,
mi por siempre utopía abandonada,
es que mientras fuimos,
nosotros fluimos... hasta ese punto en que los dos huimos.
mi constante sueño del cual no he despertado,
mi pesadilla despierta que aparentemente no he olvidado.
Este es para vos,
porque todo realmente lo es.
Te cuento en las arrugas de mi ceño fruncido,
te cuento en las lineas de mis manos.
Te cuento en las cuentas de las compras en el chino,
te cuento a la hora de la cena en un asiento vacío.
Y vos... vos te despertaste ya hace tiempo,
con algo más fuerte que un chasquido.
Vos me restaste de tu ecuación y me mandaste al olvido.
Pero está bien.
El tiempo se sufre y se ama como fluye,
y si hay algo que puedo decirte,
mi por siempre utopía abandonada,
es que mientras fuimos,
nosotros fluimos... hasta ese punto en que los dos huimos.
Pensamientos
Dormirse pensando en alguien es lo peor. Eso de sentir a una persona cerca, pero a la vez estar terriblemente consciente de la lejanía, disparando a la imaginación y dejándola volar a un lugar donde podés sentir su respiración cálida viajando por tu cuerpo... La vida es cruel.
Hoy duermo con mis sentimientos a flor de piel. Si prestás atención, los podes palpar en cada palabra. Si escuchás, los oís en cada coma, en cada acento, en cada punto. Y si la vida fuese un poco menos injusta, y las circunstancias fuesen diferentes, los podrías notar en cada mirada.
Hoy duermo con mis sentimientos a flor de piel. Si prestás atención, los podes palpar en cada palabra. Si escuchás, los oís en cada coma, en cada acento, en cada punto. Y si la vida fuese un poco menos injusta, y las circunstancias fuesen diferentes, los podrías notar en cada mirada.
Leer ciertos libros me ponen vulnerable.
Si hay algo asquerosamente feo en este estado, es estar sola.
sábado, 1 de septiembre de 2012
A pedido del pueblo...
Es raro cómo personas tan diferentes pueden ser parte de mí después de tan poco tiempo. Es raro cómo después de tanto tiempo buscando en conocidos la respuesta, la encontré en cinco pares de ojos desconocidos. Capaz el tema es que no se sienten desconocidos. Capaz es que, en parte, veo algo de mí en algunos de ellos. En unos, me veo más chica: en otros, me veo hace poco; en otros, me veo nueva; y, en otros, veo lo que quiero que sea.
Es raro admitirlo, más que nada siendo yo. Siempre me costó largar la frase "te quiero" pero de repente y sin advertencia previa me encontré diciéndolo más seguido de lo que me podría haber imaginado. ¿Y lo mejor? Ninguna de esas veces fue mentira.
La frase, debo admitir, la he usado como cortina. La he balbuceado y la he estirado para llenar tiempo y espacio, porque quedaba lindo o porque era lo debido. Acá, ahora, con ciertas personas, no.
Venía perdida en mí misma, y en un abrir y cerrar de ojos (o mejor dicho, en un viaje de subte, una reunión en una plaza, una noche en una hamaca, con cigarrillos compartidos, con cartas de por medio, chistes con doble sentido, y voces nuevas que hasta el día de hoy hacen eco y suenan a que estuvieron ahí por más tiempo), de a poco fui viendo las cosas.
No sólo los vi a ellos (raros, cambiantes, ciclotímicos, extraños, inusuales y dejándome completamente fuera de mi elemento), sino que me vi a mí misma. Es lindo cuando te podés ver a vos mismo porque no sentís que te tenés que esconder en otra persona.
Los giros de la vida están más allá de mi entendimiento y el don de preverlos no lo tengo, pero, hoy por hoy, agradezco que las cosas se hayan dado como se dieron. El elemento de sorpresa fue y es bienvenido.
Suelo usar palabras para describir las cosas menos racionales posibles porque soy así, pero en este caso no quiero. Consideren esta mi entrada melosa. Tiene pocas palabras y pocas explicaciones, considerando las cosas que vengo escribiendo, pero confío en que son suficientes. Después de todo este tiempo (que ha sido poco, pero suficiente), confío en su habilidad para leer entre las líneas y saber lo que no estoy diciendo.
Entre las listas de cosa buenas, están ustedes. ¿Y lo lindo? Por ustedes, de a poco, en esa lista me voy escribiendo a mí misma.
Es raro admitirlo, más que nada siendo yo. Siempre me costó largar la frase "te quiero" pero de repente y sin advertencia previa me encontré diciéndolo más seguido de lo que me podría haber imaginado. ¿Y lo mejor? Ninguna de esas veces fue mentira.
La frase, debo admitir, la he usado como cortina. La he balbuceado y la he estirado para llenar tiempo y espacio, porque quedaba lindo o porque era lo debido. Acá, ahora, con ciertas personas, no.
Venía perdida en mí misma, y en un abrir y cerrar de ojos (o mejor dicho, en un viaje de subte, una reunión en una plaza, una noche en una hamaca, con cigarrillos compartidos, con cartas de por medio, chistes con doble sentido, y voces nuevas que hasta el día de hoy hacen eco y suenan a que estuvieron ahí por más tiempo), de a poco fui viendo las cosas.
No sólo los vi a ellos (raros, cambiantes, ciclotímicos, extraños, inusuales y dejándome completamente fuera de mi elemento), sino que me vi a mí misma. Es lindo cuando te podés ver a vos mismo porque no sentís que te tenés que esconder en otra persona.
Los giros de la vida están más allá de mi entendimiento y el don de preverlos no lo tengo, pero, hoy por hoy, agradezco que las cosas se hayan dado como se dieron. El elemento de sorpresa fue y es bienvenido.
Suelo usar palabras para describir las cosas menos racionales posibles porque soy así, pero en este caso no quiero. Consideren esta mi entrada melosa. Tiene pocas palabras y pocas explicaciones, considerando las cosas que vengo escribiendo, pero confío en que son suficientes. Después de todo este tiempo (que ha sido poco, pero suficiente), confío en su habilidad para leer entre las líneas y saber lo que no estoy diciendo.
Entre las listas de cosa buenas, están ustedes. ¿Y lo lindo? Por ustedes, de a poco, en esa lista me voy escribiendo a mí misma.
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